Horrorscope 1991

 

Es la música que podrían haber estado escuchando los caza recompensas de los Critters, mientras pinchan una cerveza a golpe de navaja y se la tragan de un sorbo ojeando una revista guarra. Aunque no encajan las fechas, Overkill siempre o casi siempre han conservado sus modales, macarras hasta la muerte, radiactivos como el meado negro y verde de un Critter.

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Pues eso, salvo alguna desviación a lo largo del camino, que además sería más adelante, siempre han conservado la esencia, Thrash vieja escuela con el bajo a rabo. La voz de Bobby “Blitz” Ellsworth, aunque ya uno se acostumbra, me pasa como con Udo Dirkschneider o Brian Johnson, estos tipos no son humanos, pero con el paso del tiempo apretando los ojos y mirando hacia un lado piensas, quizá si.

Y volvemos a los noventa, ya llevaban unos cuantos discos a la espalda y ya habían demostrado de que eran capaces, los tiempos son extraños, Korn está apunto de saltar como una palomita a la fama y empezar lo que, gracias, poco duró, los judas, cuidado, acaban de volver con el Painkiller, Slayer había dejado el listón del Thrash por las nubes con el Seasons in the Abyss y los digitales, industriales, los nuevos NU y demás mejunjes estaban ensayando en las cocheras esperando su momento, los noventa, que poco os duró. NUS, los Numetaleros, que pronto invadirían las estanterías de las apunto de morir tiendas de discos y los cines, como en los ochenta los Hair metal, los AOR y algún que otro grupo heavy que se coló en alguna peli. Suerte tuvisteis de aparecer en Matrix, porque ahí os quedáis. Mala suerte.

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El público del Thrash metal es desagradecido, esto se traduce en ventas, que son las que mandan, no dudo que Overkill tuviera y tenga cientos de groupies deseando conocer los refinados modales de estos tipos detrás del escenario y que vendieran a puñados sus discos y camisetas, pero a la hora de la verdad los que se llevaron la palma fueron Metallica y Megadeth, y por otro lado Slayer, Motorhead a su aire y Sepultura, todos los demás jugaban en segunda B. Incomprensible. Slayer parece ahora un referente  para todas las bandas modernas, pues si es así, aprender un poco de ellos, y dejar la estrofa con voz brutal seguido de un estribillo acarameladamente melódico, más incompresible aún.

En horrorscope, nos encontramos con un disco bien grabado, de sonido digo, los temas son potentes, hay variedad en la composición hasta se atreven con una lenta para acabar el disco, Soulitude que es un temazo además. En general no sobra ninguna a pesar de los cincuenta y tantos minutos que dura el disco.

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En este disco ficharon a Merritt Gant y a Rob Cannavino a las guitarras, aunque parece que las composiciones se las comen todas o casi todas Bobby y D.D.Verni, por eso se escucha el bajo, no se como puede haber desalmados que graben discos y no dejen que retumbe el bajo o al menos se oiga, …And Justice for All, os lució el pelo bien, que no se escuche el bajo. Aún os queda la oportunidad cuando remastericeis. Y a lo que iba, estos guitarras no son Jeff Waters  ni falta que hace, se defienden bien, el solo de la canción Horroscope es radiactivo.

Aunque supongo que para la mayoría de los degustadores de Thrash metal Old School se quedarían con Coma como tema referencia del disco, yo me quedo con Infectious, así se hace una canción thrash. Disco redondo.

Lo bueno de todo esto es que, no se por qué, pero las bandas de Thrash han seguido en sus trece, con un nuevo resurgir del género en 2010 parece que aún quedan muchas cabezas y pelos que mover.

Nota: 9

Horrorscope 1991